¿Cómo aprendemos? Los cuatro pilares con los que la educación puede potenciar los talentos de nuestro cerebro / Dehaene
En este libro se habla sobre el aprendizaje humano desde la neurociencia y propone cuatro pilares clave para optimizarlo: la atención, el compromiso activo, la corrección de errores mediante retroalimentación y la consolidación. Mediante investigación científica y ejemplos prácticos, Dehaene examina cómo funciona el cerebro en relación con estos pilares y sugiere formas en que el sistema educativo podría adaptarse para mejorar la enseñanza.
Dehaene define el aprendizaje como la creación de modelos internos del mundo exterior, lo que permite al cerebro anticiparse y ajustarse a nuevas circunstancias. Esta construcción de modelos implica que el cerebro procesa información sensorial, la ajusta a representaciones mentales complejas y usa esos modelos para desenvolverse en el mundo. Según Dehaene, el cerebro desarrolla “modelos internos” de varios aspectos de la realidad, desde el funcionamiento de los objetos hasta las relaciones sociales. Estos modelos se crean desde la infancia y se perfeccionan con la experiencia, lo cual muestra el carácter activo del aprendizaje.
La teoría del “cerebro estadístico” plantea que el cerebro actúa como un estadístico, calculando probabilidades e incertidumbres para optimizar el aprendizaje. Según esta teoría, el cerebro utiliza la probabilidad para crear y ajustar representaciones internas del mundo basándose en observaciones nuevas. Por ejemplo, al escuchar palabras nuevas o aprender una tarea física, el cerebro evalúa hipótesis sobre el entorno y adapta sus modelos mediante retroalimentación. Esta capacidad para trabajar con probabilidades y adaptarse a la incertidumbre hace que el cerebro sea eficiente en el aprendizaje. Dehaene profundiza en cómo el cerebro humano, especialmente en bebés y niños, está biológicamente diseñado para aprender y adaptarse al entorno, destacando la plasticidad cerebral y el rol de factores innatos y ambientales. Desde el nacimiento, el cerebro tiene estructuras bien organizadas y una notable capacidad para reorganizarse, como en el caso del aprendizaje de matemáticas y lectura. Los niños tienen una capacidad innata para captar el lenguaje, conceptos numéricos y probabilidades, y esta habilidad se fortalece mediante la práctica y el entorno. Además, enfatiza la importancia de la estimulación adecuada y la nutrición para el desarrollo cognitivo, señalando que las experiencias enriquecidas potencian la capacidad natural del cerebro para aprender.
Luego se
habla del ¿cómo aprendemos?, y aquí Dehaene presenta los cuatro pilares esenciales
para un aprendizaje eficaz: atención, compromiso activo, retroalimentación
(feedback) y consolidación.
1. Atención: La atención es esencial para adquirir conocimientos. Explica cómo el cerebro activa circuitos neuronales para concentrarse en estímulos relevantes y filtrar información irrelevante, optimizando así la retención de información.
2. Compromiso activo: El compromiso activo con el material de estudio mejora la comprensión y retención. La curiosidad y el interés activan áreas del cerebro que favorecen el aprendizaje profundo, y el autor aboga por pedagogías que promuevan un aprendizaje basado en la exploración activa.
3. Corrección de errores mediante retroalimentación: Dehaene argumenta que el error, bien gestionado, es parte productiva del aprendizaje. La retroalimentación permite a los estudiantes identificar y corregir errores, fortaleciendo su comprensión a largo plazo. Contrasta esto con métodos tradicionales que castigan el error, lo que, según él, puede limitar el aprendizaje.
4. Consolidación: La consolidación transforma el conocimiento a corto plazo en conocimiento duradero. Destaca el rol del sueño, donde el cerebro repite y almacena la información adquirida, fortaleciendo conexiones neuronales para hacer el aprendizaje duradero.
La
propuesta de los cuatro pilares ofrece una base sólida para replantear el
sistema educativo y adaptarlo a los conocimientos actuales sobre el
funcionamiento del cerebro. Dehaene plantea que la educación puede y debe
aprovechar estos hallazgos científicos para optimizar el potencial de
aprendizaje en los estudiantes. Su énfasis en la atención, el compromiso
activo, la retroalimentación y la consolidación como factores centrales del aprendizaje
invita a una transformación de las metodologías de enseñanza, que promueva una
educación más personalizada y efectiva.
REFERENCIA:
Dehaene, S. (2019). ¿Cómo
aprendemos? Los cuatro pilares con los que la educación puede potenciar los
talentos de nuestro cerebro (Y. Sevilla y L. Padilla López, Eds.; J. D’Alessio,
Trad.). Siglo Veintiuno Editores Argentina.
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